TARTA DE QUESO

El otro día me puse a pensar que estar a dieta es un rollo. También pensaba que me gusta mucho el queso. Y como tengo cocina nueva y un horno que casi ni entiendo, ¿Qué puedo hacer mejor que una tarta de queso? Le dije a Zana que haría un foto reportaje. Aquí está.

Pero… como no quiero hacer una receta al uso, os voy contando los ingredientes según van apareciendo en mi mesa 🙂

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Primero necesitamos cuatro huevos, que batiremos en un bol.

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Míralos qué monos ya batiditos. Ahora le vamos a poner 9 cucharadas de azúcar. Sí, 9. Podrías ponerle otra más, es cuestión de gustos. A mi con 9 me parece suficientemente dulce.

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Seguimos batiendo. Por supuesto que todo esto sería más fácil con una batidora o una maquina de montar nata de esas con dos varillas, pero no quedaría tan bonito y artesanal.

Añadimos queso de untar. Vale marca blanca, incluso queso light. El truco está en que si lo que quieres es una tarta light, uses edulcorante en vez de azúcar. Y sobre todo, que no pienses que el edulcorante endulza igual que el azúcar. Yo una vez cometí ese error y el resultado fue un engaño bonito, pero muy insípido.

Por cierto, son 500 gr. de queso,  no os fiéis de la foto porque cada terrina de queso tiene una cantidad y no siempre necesitaréis dos. Batimos bien.

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Ahora le añadimos una cucharada de harina de trigo y otra de harina de maíz. Se admiten apuestas sobre cuál es cual, pero lo que interesa es que es una y una, y ambas están bien colmadas.

Si a éstas alturas aún no has encendido el horno, es un buen momento para ponerlo. Si tienes pre calentador, genial. Si no igual deberías haberlo encendido algo antes. Pero no es algo que el tiempo no cure. Si eres fumador, es un momento genial para salir de la cocina y fumar. Yo no fumo, pero me entretengo haciendo fotos, que también hace perder el tiempo lo justo para que se caliente el horno.

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No olvidemos poner ralladura de limón. ¿Cuánta? ¡Ahh! Ahí tenemos la horrible imprecisión de la cocina, en los libros de recetas siempre leeréis generalidades, y en el fondo tienen razón. No todos los limones son iguales. En cualquier caso, yo no me excedería del medio limón. Una vez rallé uno entero y… bueno, mejor no hablamos de eso.

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Batimos un buen rato. En éste caso, yo batí hasta que salieron muchas burbujitas. Es un referente, pero si quieres puedes seguir batiendo. La consistencia de nuestro ‘mejunje’ debe ser de unas natillas un poco líquidas.

Normalmente uso moldes de silicona, pero en la mudanza desaparecieron, así que cogí el típico molde rectangular y lo forré con papel vegetal para horno. Por si os asalta la duda de si ponerle mantequilla… no hace falta.

Tengo la foto del molde lleno del mejunje, pero creo que este post es ya demasiado largo así que la suprimiremos. Vamos al horno.

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Una hora en el número 6 era lo que la tenía en el otro horno. Soy mala para las conversiones, así que en este nuevo lo dejé a un poco menos de 150º por si acaso, una hora también. A mi no me ocurrió, pero si veis que se oscurece mucho y aún os quedan 20 minutos, una buena idea sería ponerle papel de aluminio por encima y continuar con la cocción.

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Quedó perfecta. La puse en ese plato tan horrible porque es el único alargado que tengo por el momento, y boca abajo, para aprovechar el dibujo que quedó en el molde.

Como diría mi madre, para saber que está bien hecho, pínchalo con una aguja (yo siempre uso un pincho moruno) y si sale limpia es que sí. Como no tiene levadura, el horno lo puedes abrir y cerrar sin temor a que se ‘desinfle’.

A éstas alturas de la receta, alguien se preguntará que porqué no le puse una base de galleta. Pues bien… es mi tarta de queso y yo la hago sin base de galleta porque quiero. Si tu quieres ponerla, será tan fácil como picar la galleta y añadirle mantequilla líquida para hacer una masa que extenderás por el fondo del molde… pero ya no estarás haciendo mi tarta de queso. Avisado.

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Un poquito de mermelada de frambuesa dará colorido a la tarta. En la cena donde yo la serví, hubo quien me exigió que la próxima vez usase mermelada de arándanos porque era su favorita.

También sobre gustos, recomiendo no comerla en caliente, simplemente dejarla atemperar un par de horas y servirá de postre perfectamente, aunque una noche en el frigorífico le dará mas cuerpo y en caso de que te pasaras con el limón, hará que el sabor se suavice un poco.

 

¡Buen provecho!

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2 responses to this post.

  1. Posted by Zana on 16 febrero, 2011 at 8:43 pm

    Muy buena receta. El día que la lleve a cabo, te aviso y te digo. Besos

    PD: No conocía este blog, jeje.

    Responder

  2. Este finde la hago! 😉

    Responder

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